Capitulo 8

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   Una noche sentada en la pared de su casa, que por milagro, su familia aún vivía en el mismo barrio, distraída con los ojos hacia abajo, se asustó cuando vio esa enorme sombra en la acera frente a ella. Levantó los ojos y se encontró con un niño de estatura media, de dieciocho años, bien vestido y alineado. Tenía una tez bronceada y el cabello más negro y brillante que Rosana había visto hasta entonces. ¡Fue perfecto! ¡Fue hermoso! Recorda

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