Mundo ficciónIniciar sesiónEPÍLOGO
El lunes, Rosana caminó de un lado a otro sin saber qué poner a trabajar. Estaba abatida, desanimada y pensando en renunciar a todo cuando escuchó un golpe en la puerta. Se encontró con Rubia y Rosa. Ambos se rieron con una expresión extraña. Entraron como locos, sosteniendo dos bolsas y hablando como dos matracas despertando a los niños.
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