CAPÍTULO 42
DANIELA
Termino de alistarme y salgo de mi habitación. Escucho voces en la cochera; al salir, nuestras miradas se encuentran. Él me recorre de arriba abajo, escaneando cada rincón de mi cuerpo. Su mirada me intimida y, al mismo tiempo, me estremezco, pero actúo como si nada me provocara. Cuando nuestros ojos vuelven a encontrarse, le respondo con una fría mirada.
—Hola, Dani —me saludan sus primos y Mateo.
—Hola —respondo.
Abro el cancel.
—Cloti, métete —le grito, y la perrita corre