Terminamos de cenar y seguimos conversando un rato más sobre lo que haríamos, hasta que Sarita y Tommy comenzaron a bostezar, mi suegra nos pidió a Alma y a mí que le mostráramos la habitación que había dispuesto para Dani y su beba y por supuesto accedí, me gustaba como ella me integraba a la rutina familiar y le agradecía por eso. Salimos del comedor y Alma nos llevó hasta el fondo del pasillo.
-Esta es la habitación de Jex cuando se queda aquí, pero como ese es otro baboso que anda enamorado