291. Arrastrándose a la conciencia
291
La mente de Brigitte Hawks flotaba a la deriva, atrapada en una neblina densa y confusa. Pero algo, una sensación lejana, la fue arrastrando poco a poco de vuelta a la conciencia.
Parpadeó varias veces, sus ojos adaptándose lentamente a la tenue luz de la habitación. Lo primero que vio fue a su suegro, Anthony Hawks, sentado a unos metros de ella, concentrado en una partida de ajedrez contra un joven de cabello oscuro. Las piezas se movían con precisión sobre el tablero, pero a Brigitte le