275. Sólo te necesito a ti
275
Julieta
El camino parecía eterno. Cada segundo que pasaba sentía cómo mi corazón golpeaba con más fuerza contra mi pecho. Las manos me sudaban, y aunque intentaba distraerme mirando el paisaje que se abría paso entre los árboles, mis pensamientos estaban completamente enfocados en él: Maximiliano.
La camioneta se detuvo de repente. Me enderecé en el asiento y miré al conductor con ansiedad.
—Hemos llegado, señora —se gira para verme.
Mi respiración se aceleró. Salí del vehículo antes de