POV de Cercei
—Tomémonos un momento para pensar, ¿sí? Discutir no nos llevará a ninguna parte —las palabras de Viena cortaron la tensión.
Una risa amarga casi escapó de mis labios; los papeles se habían invertido, y ahora era Viena quien mostraba paciencia. ¿En qué momento me volví tan irritable? Mi paciencia, antes inagotable, ahora parecía frágil como un hilo a punto de romperse.
—Está bien —acepté, aunque mi mente vacía no me ofrecía soluciones. No era la primera vez que escapábamos, pero si