POV de Cercei
—Tomémonos un momento para pensar, ¿sí? Discutir no nos llevará a ninguna parte —las palabras de Viena cortaron la tensión.
Una risa amarga casi escapó de mis labios; los papeles se habían invertido, y ahora era Viena quien mostraba paciencia. ¿En qué momento me volví tan irritable? Mi paciencia, antes inagotable, ahora parecía frágil como un hilo a punto de romperse.
—Está bien —acepté, aunque mi mente vacía no me ofrecía soluciones. No era la primera vez que escapábamos, pero sin duda esta era de las más peligrosas. ¿Lucian ya habría notado nuestra ausencia? Un escalofrío me recorrió al imaginar su furia. Si nos atrapaban en plena fuga, solo esperaba que María lograra librarse de las consecuencias. Sin embargo, conociendo a Lucian, la misericordia no sería su primera reacción. Ojalá pudiera comprenderlo.
No, jamás lo hará. Nunca entenderá por qué debo irme. Ninguna explicación tendría sentido para él. Intentar justificar la urgencia de mi escape sería inútil.
No lo es