Capitulo..
Kael
Despertar fue como caer.
No hubo transición. No hubo sueño que se desvaneciera poco a poco. Un segundo no existía… y al siguiente, el dolor me atravesó como un relámpago.
Aire.
Jalé aire con violencia, como si llevara siglos sin respirar. Mis pulmones ardieron. El pecho se contrajo con un espasmo involuntario y rodé de lado, tosiendo.
— ¡ Kael !
La voz llegó tarde. Todo llegó tarde.
Mis sentidos estaban rotos. El sonido me golpeaba con retraso, la luz me hería lo