Capitulo....
El vínculo vibra, no roto, no forzado más profundo. Lykan se repliega un poco, dejándonos espacio. Kael me acerca y esta vez no hay estrategia ni contención. Solo necesidad honesta. El beso no es lento: es firme, anclado, como si ambos necesitáramos confirmar que seguimos aquí.
Cuando nos separamos, el aire pesa distinto.
— Esto cambió las reglas — dice Daniel —. Ya no eres solo un símbolo, Ariadna.
— Lo sé — respondo —. Ahora vendrán por algo más que poder.
Meara asiente