capitulo...
Yo
El primer aliento sin Kael fue fuego.
No aire.
No alivio.
Fuego.
Mi conciencia se expandió como una herida abierta sobre la ciudad. Ya no había huesos humanos conteniéndome, ni latidos prestados, ni culpa. Solo instinto afilado y memoria antigua. Recordé quién era antes de ser guardián, antes de ser sellado, antes de amar a través de otro cuerpo.
Los alfas sienten mi despertar antes de verme.
Siempre lo hacen.
La noche se tensó. Los territorios urbanos callaron como ani