capitulo...
Expandí la red desde dentro. No como dominación, sino como multiplicación. Cada lobo conectado reforzó el sistema. Cada latido sincronizado fue una barrera.
La criatura comenzó a vibrar inestable.
La invadimos.
No la herimos.
La sobrecargamos.
Y por primera vez…
Una de ellas gritó.
No de dolor.
De error.
Colapsó.
No se dividió.
No regresó.
Se desintegró en partículas que la grieta no pudo recuperar.
Silencio absoluto.
Todas las demás entidades se detuvieron.
Recalibrando.
Y entonce