Sienna suspiró pesadamente ante la confesión del rey. Aunque fue solo un instante, logró ver un rastro de dolor en su mirada al admitir la muerte de sus anteriores parejas. Sin pensarlo, levantó la mano y le acarició la mejilla con una ternura que hizo que Maximiliano se tensara por completo.
— No, Sienna, no quiero tu maldita lastima — Maximiliano reaccionó y aparto su mano bruscamente.
Sienna suspiró y le mantuvo la mirada. Recordó los consejos de Megan; tenía que terminar de una vez con esa