Maximiliano caminaba a paso firme hacia la oficina principal. Los informes de ataques de desterrados habían aumentado de forma drástica; no era normal que varias manadas del país sufrieran ofensivas simultáneas.
—Rey, hemos perdido cuatro manadas desde que inició el ataque —informó Axel en cuanto lo vio entrar.
El Rey Lycan observó los monitores. Las pantallas mostraban los destrozos en las manadas caídas y la situación de las que mantenían el combate.
—Envíen refuerzos inmediatos a las manadas