Nora
—¿A dónde vamos?
Me subieron a la parte trasera de una camioneta vieja que vibraba entera con el motor encendido. El paisaje empezó a moverse a nuestro alrededor mientras la camioneta se lanzaba por el camino de tierra, cargada de armamento. A los costados corrían los otros lobos, seguidores de estos hombres terribles.
—¿Con que ahora hablas mejor? Eso no es necesario. Lo importante es que escuches —rugió Tiziano, palmeando mi muslo, mientras los demás se reían—. Sobre todo que escuches b