Agata
—Ellos están bien —murmuré.
Gael se había quedado a cuidar a Nora… demasiado bien, diría yo.
Otro que también había cuidado bien, pero a mí era Aristides. Se había dispuesto a revisar el lugar y pronto encontró un espacio en la cima de la montaña donde yo pudiera descansar mientras terminaba de amanecer. Había conseguido agua, comida e insistió en que yo descansara, no importó cuántas veces le dije que no era necesario y que yo podía hacer la siguiente guardia. Siempre me encontraba con u