Capítulo 16. El enemigo de mi padre.
Adele
Sin poder soportarlo más, apoyo mis manos en la cabecera de la cama, tomando impulso para mover mis caderas, ya que mis piernas están temblando y no creo poder seguir haciendo esto por más tiempo.
—Silas… Silas no puedo… —gimoteo con desesperación.
El alfa no responde, con uno de mis pechos en su boca y succionando mis pezones, parece bastante entretenido en lo que hace para prestarme atención.
Debido al cansancio bajo el ritmo del movimiento de mis caderas, por lo que Silas me da una nal