POV: Aurora
La estupidez es el efecto secundario más peligroso del corazón roto.
Te hace creer que nada importa. Te hace creer que eres invulnerable porque ya estás muerta por dentro.
Caminaba sola por el bosque norte.
Había cruzado el perímetro de seguridad de la mansión hace veinte minutos. Sabía que las cámaras me habían visto. Sabía que los sensores habían parpadeado. Pero no me importaba. Necesitaba alejarme del olor a bombillas quemadas en mi habitación y del eco del rechazo de Kieran.
La nieve crujía bajo mis botas. Crac. Crac. Crac.
Hacía frío, pero mi piel estaba ardiendo. Mi magia, inestable y furiosa, me mantenía en una burbuja térmica que derretía los copos de nieve antes de que tocaran mi ropa.
—Que se jodan —le dije a un pino—. Que se jodan los dos.
Pateé una piña con fuerza.
Me detuve en un claro pequeño, rodeado de abetos densos. La luna estaba oculta tras nubes de tormenta, dejando el bosque en una oscuridad casi total.
Fue entonces cuando lo noté.
El silencio.
No era