POV: Aurora
La historia no siempre se escribe con sangre. A veces se escribe con tela.
El sol del mediodía caía a plomo sobre el Valle del Santuario, derritiendo los últimos parches de nieve sucia y revelando la tierra negra que había debajo. El campamento estaba en silencio. No el silencio del miedo, sino el silencio de la expectativa.
Tres mil ojos miraban hacia la colina central.
Estaba de pie junto a Celeste, con Aria despierta en mis brazos, observando.
Kieran y Lucian subían la pendiente.