En la cómoda sala principal de la residencia Vignelli, Isabella estaba sentada de forma mimosa junto a Lorenzo, enredando con los dedos el borde de la camisa del hombre mientras sonreía ampliamente.
Su rostro irradiaba felicidad, disfrutando plenamente de cada muestra de atención que recibía de Lorenzo.
Sin embargo, notó que el hombre a su lado parecía distraído con frecuencia. Su mirada estaba perdida, como si sus pensamientos vagaran hacia otro lugar.
—Lorenzo... —lo llamó mientras acariciaba