Alessia se contempló frente al gran espejo, observando su reflejo vestido con el elegante vestido de noche color borgoña que Matteo había preparado para ella.
El terciopelo caía perfectamente sobre su figura, pero su corazón se sentía tan pesado como si estuviera atado con cadenas.
—Te ves perfecta —la voz grave de Matteo resonó desde el umbral de la puerta.
Alessia se volvió lentamente.
—En realidad no quiero ir, Matteo... Yo solo... tengo miedo de que tu familia no me acepte.
Matteo se acercó