Alessia contempló su reflejo en el espejo de la habitación principal.
Llevaba un camisón bastante revelador. Sus dedos apretaban con nerviosismo el borde de la tela.
—¿Qué me pasa? ¿Por qué de repente me siento tan cobarde? —murmuró, insegura.
Su corazón latía con fuerza. No sabía cómo debía comportarse frente a Matteo en su primera noche como marido y mujer.
Poco después, la puerta de la habitación se abrió y apareció Matteo. Entró con la autoridad que lo caracterizaba. Ya se había cambiado de