Alessia permanecía inmóvil, sosteniendo la caja que contenía aquella lencería. Ni siquiera se atrevía a mirar a Matteo, que estaba de pie frente a ella.
Sin decir una sola palabra, cerró la caja de nuevo de inmediato. Sus movimientos eran apresurados, como si quisiera enterrar aquel objeto lo más profundo posible para no volver a verlo jamás.
"Yo... voy a guardarla en el armario", dijo Alessia con nerviosismo, abrazando la caja con fuerza contra su pecho.
Matteo solo asintió en silencio, siguie