Orión
Era un compañero terrible.
Lo supe cuando Elara se alejó de la mesa, con los hombros rígidos y tensos por la ira.
Pero lo confirmé hoy, cuando pasé junto a una criada y la oí decir algo sobre lo angustiada que estaba Elara anoche.
Sí, esa era la palabra.
Afligida, y sabía que era por mí.
Y sabía por qué, pero por mucho que quisiera correr a su habitación y retractarme, no podía.
En contra de mis deseos, me importaba y nunca me perdonaría si algo le sucediera por mi debilidad.
Esa indecisi