Elara
Me costó toda la fuerza que tenía bajar a mi ala de la mansión, cerrando la puerta con cuidado en lugar de darme la vuelta y tirarle el plato entero a Orión en la cara.
Sí, así de furiosa estaba.
Esperé a que la puerta se cerrara tras mí y me quedara sola, y entonces me desaté contra los muebles.
Es increíble la fuerza sobrehumana que te invade cuando estás alterada.
El sofá fue lo primero que vi. Enfadada, le di la vuelta y luego ataqué la mesa central, apartando los objetos que había so