Elara
El patio ya no parecía un lugar seguro. Cada paso que daba por sus pasillos se sentía más pesado que el anterior, mientras las piedras bajo mis pies recordaban cada duda, cada pensamiento temeroso que se expresaba tras puertas cerradas.
El aire mismo parecía tenso, denso por la incertidumbre y el juicio tácito, y pude sentirlo presionando contra mi piel mucho antes de comprender por qué. No tenía intención de escuchar. De verdad, no la tenía. Apenas pasaba por la sala del consejo cuando u