Capítulo 31

Elara

La oscuridad me oprimía por todos lados, densa y pesada, como si estuviera enterrada bajo ella. Mi cabeza latía con latidos lentos y dolorosos, cada uno provocando fuertes punzadas en el cuello y los hombros. Intenté moverme, pero mi cuerpo se sentía débil, inerte, como si ya no me perteneciera.

Una presión fría y húmeda se posó en mi frente, afianzándome lo justo para acercarme a la superficie. Gemí suavemente, el sonido me raspó la garganta, y mis párpados se agitaron al filtrarse la luz por las grietas.

Mi visión se nubló, las sombras se desplazaron sobre mí mientras el mundo volvía a enfocarse lentamente.

Lo primero que noté fue la toalla sobre mi cabeza, cargada con agua fría y con un ligero aroma a hierbas.

Alguien debía de estar atendiéndome, aunque mi mente luchaba por comprender cómo o por qué. Parpadeé de nuevo; mis ojos ardían mientras se adaptaban a la luz.

Unas figuras me rodeaban, sus formas se agudizaban lentamente. Rostros emergieron de la neblina, familiares y d
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