Elara
Después de salir de la cabaña, seguimos caminando hacia el este bajo la dirección de Freya durante casi todo el día, con paradas intermedias.
Personalmente, estaba cansada y quería descansar, pero también sabía que había varias personas pisándonos los talones, listas para atraparnos a la menor provocación.
Las hojas secas crujían bajo mis botas mientras caminábamos, un sonido demasiado fuerte en el silencio.
Después de cruzar esa frontera y llegar a otra, noté que el aire olía diferente…