Elara
El agua se había enfriado hacía rato, pero yo seguía allí de pie.
El vapor se aferraba a las paredes de mármol, formando gotas sobre mi piel, deslizándose por mis brazos como si también él no supiera adónde ir.
Apreté las palmas de las manos contra el borde de la bañera e bajé la cabeza, respirando a través del eco de la voz de Rory en mis oídos.
No le di mucha importancia al encuentro, pero varias horas después, me siento afectada por las consecuencias de nuestra pequeña conversación.
No