Punto de vista de Elara
Fiel a su palabra, Orión me mantuvo encerrada el resto de la semana.
El único momento en que tuve contacto humano fue cuando vino a traerme la comida, e incluso entonces, lo ignoré.
Como quería castigarme, le cambié la situación.
Cada vez que traía la comida, Orión esperaba a ver si me giraba para mirarlo, pero nunca lo hice, y algunos días me negaba a tocarla, por muy apetitosa que oliera o por mucha hambre que tuviera.
Con el tiempo, me debilité y perdí peso, sin mover