Punto de vista de Elara
Demasiado distraída por su presencia, casi pierdo la noción de lo que dijo.
¿Por qué salí corriendo?
¿Qué clase de pregunta es esa? ¿Esperaba que me quedara sentada obedeciendo como una mascota agradecida?
"Porque no quiero estar aquí", dije con sinceridad, a pesar de que mi vida pendía de sus manos. Literalmente.
Sus dedos me sujetaron la mandíbula con suavidad, pero aun así pude sentir el poder que ejercían sus manos.
Con la más mínima presión, estoy perdida.
Ladeó la