Helena llegó a la empresa pensando en el casi beso que tuvo con Nicolás el día anterior. Se mordió el labio inferior, porque podía tener una pizca de esperanza con él.
Se detuvo cerca de la recepción al escuchar una voz masculina alzando la voz.
Era un hombre de cabello castaño, ligeramente despeinado, como si el viento se hubiera tomado la libertad de moldearlo. Sus ojos verdes, intensos y atentos, parecían escudriñar más allá de lo evidente. Estaban llenos de odio al mirar a Karen.
El cuer