Haru irrumpió en la oficina de Nicole con la respiración entrecortada, como si hubiera corrido todo el edificio.
Emma, que estaba en su escritorio hablando con Thiago, se levantó de inmediato, alarmada por su expresión.
—¿Qué pasó? ¿Descubrieron algo sobre el paradero de Nicole? —preguntó.
Thiago miró a Haru.
—Tenemos un problema —dijo, sin rodeos—. Uno muy grande.
—¿Gran problema?
Haru recién notó que Thiago estaba presente.
—Hola, Thiago, ¿ya te enteraste? —inquirió.
—Por supuest