Nicole despertó con un zumbido en los oídos y una presión extraña en la cabeza.
Todo era borroso al principio. Parpadeó varias veces, forzando su vista hasta que las formas comenzaron a definirse.
Había una mesa de madera frente a ella. Paredes de abedul, con cuadros abstractos.
Intentó moverse, pero el tirón en sus muñecas la detuvo. Tenía las manos y los pies atados.
Tragó saliva con dificultad.
—¡¿Hola?! ¿Alguien me escucha? Necesito ayuda —habló, con las cejas hundidas.
Brun