Nicole estaba en la empresa de Nocturne Fashion junto a su padre. Permanecía de pie frente al escritorio de Nicolás, con los hombros tensos y la mirada fija en los documentos.
—Ya estás lista para asumir el cargo de diseñadora en la empresa, hija —le dijo, con los ojos llenos de orgullo.
Un leve calor azotó sus mejillas al escuchar eso. Nicole se había preparado durante toda su vida, pero ahora que tenía la oportunidad en la palma de su mano, las dudas crecían.
—N-no lo sé, papá… —titubeó—. Recién me gradué, ¿no crees que es muy pronto? Tampoco pretendo quitarle el puesto a mi madre. Ella es la mejor entre nosotras.
—Hija, no te desprecies así. Helena sabe perfectamente que tu talento es único y especial —comentó, tratando de animarla—. ¿Tu meta no era seguir los pasos de tu madre?
—Y-yo…
—Ella ya está lista para retirarse y descansar en casa mientras observa tus logros. El mundo la sigue queriendo por todos los diseños que dejó a lo largo de su vida —explicó, con el ceño ligera