Unos años después…
Los mellizos estaban cumpliendo cinco años. Corrían por toda la casa, siendo perseguidos por Emma, la hija de Karen y Paul. Había salido con el cabello castaño de Karen y los ojos oscuros de Paul.
Las risas llenaban cada rincón del hogar, mientras los globos de colores adornaban toda la casa y el aroma a pastel recién horneado llegaba a sus fosas nasales.
Emma, con su vestido de princesa, no dejaba de reír mientras huía de los pequeños, se escabullía entre los muebles como