Helena y Nicolás se despertaron en medio de la madrugada, sobresaltados por el llanto simultáneo de los dos bebés.
Helena se incorporó con esfuerzo, aún adormilada, mientras Nicolás ya se ponía de pie, tanteando la cuna con los ojos entrecerrados.
Noah tenía el pañal sucio, se sentía muy incómodo. Y Nicole lloraba porque su hermano lo hacía.
—Uff, estas primeras noches han sido complicadas —confesó Helena, dándose unos golpecitos en la nuca por el dolor.
Helena se levantó con dificultad pa