Durante el banquete, la ceremonia estaba siendo transmitida en vivo. El camarógrafo, que estuvo atento a cada gesto, enfocó a la pareja justo en el momento en que Nicolás tomaba la mano de Helena y le susurraba algo al oído. Ella sonreía, con ese inmenso amor que le tenía.
A kilómetros de distancia, Gabriel lo veía desde la comodidad de su hogar. Sólo era él, frente a la imagen de lo que pudo haber sido distinto.
—Te casaste, Helena… —sonrió con nostalgia—. Me alegro por ti.
Una lágrima se des