El estruendo del control al estrellarse contra la pared resonó en el silencio de la sala, como una declaración de guerra contra todo lo que lo rodeaba.
El cuerpo de Gabriel hablaba por sí solo. Tenía los hombros tensos, la mandíbula apretada, y sus pasos eran firmes, caminó hacia el estante de bebidas.
Sirvió un poco de whisky con la mano tensada, sin hielo ni pausa. El líquido ámbar llenó el vaso como si fuera una respuesta a todo lo que no podía decir.
Bebió el trago como si fuera agu