Capítulo 84. Excusas baratas.
Capítulo 84. Excusas baratas
No sé cuántas veces más voy a tener que repetirlo. No quiero verlo, no quiero escucharlo, no quiero que esté cerca. Y aun así, ahí está. Siempre aparece, como una sombra que se niega a desaparecer.
Esta vez lo encontré frente a la puerta del hospital, esperándome como si tuviera algún derecho a hacerlo. Tenía las manos en los bolsillos y los ojos clavados en mí, como si con solo mirarme pudiera detenerme.
—Aylin, espera. —Su voz sonó firme, pero había una urgenc