Capítulo 41. Oscuridad a voluntad.
Capítulo 41. Oscuridad a voluntad.
La cabeza me dolía y no podía conectar con Iría. El golpe y el acónito hacían que todo girara a mi alrededor. Las muñecas me ardían y sentía las piernas entumecidas. Marco y los otros hombres seguían observándome como si fuera un animal de feria. Sabía que esperaban a que me derrumbara, a que les suplicara, pero no pensaba darles ese gusto.
Uno de ellos se acercó demasiado y me empujó con la bota en el hombro para que cayera de lado. Tragué saliva con dific