Capítulo 40. El enviado.
Capítulo 40. El enviado.
Nunca pensé que después de todo lo que había pasado, después de los rumores, del incendio frustrado y de la confesión que había hecho, las cosas fueran a complicarse todavía más. Pero de nuevo estaba equivocada.
Los días siguientes intenté mantener una rutina normal en la cafetería. Abría temprano, limpiaba, servía desayunos y cafés a los pocos clientes que aún se atrevían a entrar. Aun así, el ambiente seguía cargado, como si todos esperaran que algo malo volviera a