Olivia había perdido completamente la noción del tiempo. No tenía idea de que había permanecido en esa celda por casi un año entero. No tenía ni idea de si sus amigos y familiares la estaban buscando todavía, si tenían esperanzas de encontrarla con vida. Ella rogaba a los cielos que Victor y Diego no hubieran desistido de encontrarla.
La Loba sabía, en el fondo de su corazón, que ellos aún la buscaban y no la abandonarían.
La Omega aún se mantenía lúcida, sin haberse entregado a la locura solo