Melissa miró a los dos, dándose cuenta de que estaban juntos en eso, y agarró con más fuerza el cuerpo de Gregorio, con rabia e indignación.
–¡No! ¡No voy a ir contigo a ningún lado!–
–Melissa, ya no tienes nada que hacer aquí, él se fue, ya no te va a mantener prisionera–
–¡Te aliaste con ese hombre!– Melissa miró a Demitri con odio –¡ustedes mataron a Gregorio!–
–Hermana, lo hice para protegerte a ti!– suspiró Francesco. –Hablaremos mejor más tarde. Llévenla–
–¡No se acerquen a mí! ¡No! ¡Suél