–Ordena que interrumpan ese embarazo inmediatamente– dijo Francesco apretando los puños sobre las sábanas.
–Aprovecha ahora que ella está inconsciente y diles que realicen el procedimiento. No quiero ningún rastro de ese hombre en ella–
–Eso puede tardar un poco, y tenemos que salir de la ciudad antes de que los hombres de Gregorio se organicen para contraatacar.
–Entonces diles que se den prisa, solo quiten esa cosa de dentro de ella, después nos iremos y ella se recuperará en Italia, segura y