Melissa miró una última vez a Gregorio sintiendo como si él la estuviera empujando a un pozo sin fondo. Y ver la expresión de indiferencia en su rostro solo la hería aún más. Realmente creyó que en el último momento él se echaría atrás; se ilusionó con la vaga esperanza de que tal vez, muy en el fondo, él también sintiera algo por ella, por más mínimo que fuera. Pero no, aquel momento solo le hacía darse cuenta de que ese hombre no sentía nada por ella, que ella no significaba nada para él...
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