Gregorio separó el beso y encaró los ojos castaños llenos de deseo por él, pero también llenos de inocencia y pureza, lo que lo hizo volver a sentir aquel conflicto dentro de sí, la sensación de estar haciendo algo mal con ella.
El hombre suspiró y dio un paso atrás, soltando la cintura de la joven que lo miró con decepción al verlo alejarse.
–Descansa, hoy fue un día largo, y mañana también lo será–
Gregorio se dio la vuelta para salir de la habitación, pero su muñeca fue sujetada con firmez