Melissa sentía que su corazón latía cada vez más rápido y, por un segundo, pensó que todo aquello era real, que él realmente le estaba pidiendo matrimonio.
Pero pronto la realidad la golpeó.
Era solo una actuación; aquel hombre hermoso pidiéndole matrimonio solo estaba fingiendo.
Melissa tragó el nudo en su garganta, dibujó una hermosa sonrisa y llevó la mano a la boca, cubriéndola como si estuviera emocionada, mientras los demás observaban entusiasmados e incrédulos lo que veían.
–¡Sí! Quiero