Alexander miró a Valentina durante algunos segundos y desvió la mirada.
Valentina soltó una risa soplada y débil; ya esperaba esa reacción de él, pero verlo hacer eso dolía aún más.
–Entonces, dormiremos en habitaciones separadas y no habrá ningún contacto íntimo entre nosotros. Sé que divorciarme de ti será una guerra en la que mis posibilidades son casi imposibles, así que voy a ahorrar mis fuerzas. Y hasta que decidas lo que realmente quieres, en quién realmente confías, lo que sientes por c