Miguel golpeó la puerta del cuarto y entró encontrando a su jefe tirado en el sofá tal como lo había dejado la noche anterior después de romperlo todo, desahogando su ira.
Miguel se acercó para despertarlo pero notó que él tenía los ojos abiertos mirando al techo. Por un segundo entró en pánico pensando lo peor, pero pronto lo vio parpadear y continuar mirando el techo.
–Señor, el señor Heitor lo está buscando. Él lo está buscando así como la señora Ilda, porque ayer la señora Valentina se puso