–¿Es en serio?– preguntó Valentina sonriendo al hombre frente a ella.
–¡Claro! Por eso yo… espera, hay algo en tu cabello– El joven se acercó y quitó la paja del cabello de Valentina y sonrió.
–Listo, entonces, como iba diciendo, desde que…– el moreno dejó de hablar al notar que alguien se acercaba y miró al hombre que estaba parado detrás de Valentina, quien le lanzaba una mirada de muerte.
Valentina sintió la presencia de alguien detrás de ella y se giró, sobresaltándose al ver a Alexander allí, parado como una sombra.
Alexander bajó la mirada, encarando a la mujer frente a él con una expresión sombría.
–¿Interrumpo?– preguntó con voz grave y firme, sin apartar los ojos de ella.
–Alexander, ¿qué haces aquí?– preguntó Valentina y abrió los ojos al sentir la gran mano rodeando su cintura y, con un tirón lateral, su cuerpo quedó prácticamente pegado al cuerpo de Alexander, que mantenía su mano firme en la cintura de ella.
–Supuestamente vine a encontrarme con mi prometida para resolver